El Museo
 
 

 

MIRADAS AL OTRO.
FOTOGRAFÍAS DE GUIDO BOGGIANI

 
Fecha de exposición: 10 de mayo – 30 de agosto de 2008.
 
Guido Boggiani: Un pionero en la fotografía etnográfica del Chaco
 
Guido Boggiani (1861-1901) fue un hombre multifacético: artista plástico, comerciante, viajero, etnógrafo, lingüista y fotógrafo, nació un 25 de setiembre de 1861 en la localidad de Omegna –provincia de Novara–, al Norte de Italia. A los 16 años se trasladó a Milán para estudiar pintura en la Academia di Brera, y más adelante estudió con Filippo Carcano. Es considerado un representante de la pintura naturalista del paisaje de Lombardía e integró los círculos intelectuales en la época de la bella societá italiana de Humberto Iº.
 
En 1887 realiza su primer viaje a América con destino a Buenos Aires, y en 1888 su itinerario lo lleva hasta Asunción del Paraguay. A lo largo de su estadía, Boggiani va insertándose en los círculos de intelectuales y científicos locales. Participa en la fundación de la asociación filarmónica denominada Sociedad del Cuarteto en Asunción del Paraguay e integra el equipo de la Revista del Instituto Paraguayo. Estos vínculos le permiten profundizar en sus exploraciones, así como la publicación de sus estudios. Hasta 1893, fecha de su regreso a Italia, recorre varias veces el Chaco paraguayo y las regiones limítrofes. Durante esos viajes entra en contacto con diversos grupos indígenas, conviviendo con ellos. Como resultado de sus investigaciones Boggiani reúne anotaciones e ilustraciones, las que se convertirán luego en publicaciones pioneras sobre la etnografía de la región. Una de sus obras más completas, "I Caduvei (Mbya o Guaicuru) - Viaggio d´un artista nell´America Meridionale" (1), editada en el año 1895 en Italia, es un antecedente clave para investigadores como Claude Lévi-Strauss, Darcy Ribeiro y Alfred Metraux.
Los estudios de Boggiani fueron publicados por la Societá Geográfica Italiana, la Societá Romana d´Antropología y la Reale Academia dei Licei de Roma. Allí se reúne una serie de descripciones etnográficas sobre las costumbres y formas de vida de los pueblos Caduveo y Chamacoco, e incluso realiza una publicación sobre la pintura corporal y el tatuaje (2) en sociedades amerindias, combinando sus observaciones científicas con reflexiones provenientes de su formación como artista.
 
En 1896, Guido Boggiani regresa al Paraguay con una cámara fotográfica, llevando a cabo un vasto registro de sus exploraciones en el Chaco, con otra madurez como investigador –luego de su estadía en Italia, donde consultó la literatura disponible sobre la región–, y el antecedente de la publicación de sus estudios, así como el intercambio con otros investigadores. Esta vez permanecerá por más tiempo con los indígenas chaqueños, lo que dará lugar a una prolífica serie de trabajos sobre lingüística, etnografía, geografía e historias locales. Son publicados en la Revista del Instituto Paraguayo, en el Boletín del Instituto Geográfico Argentino y en la Sociedad Geográfica Italiana. También escribe editoriales publicadas en el diario La Prensa de Buenos Aires. Como intelectual e investigador reconocido, llega a la dirección de la Revista del Instituto Paraguayo.

 

 


Con su cámara, Boggiani realiza más de 400 fotografías en placas de vidrio con retratos de indígenas angaites, lenguas, sanapanás, caduveos, tobas, payaguás, bororo y chamacoco que conforman el primer registro fotográfico de estos grupos, lo que lo convierte en uno de los pioneros de la fotografía etnográfica de la región. Entre sus fotos se incluyen paisajes y objetos realizados por los indígenas, pero se destacan los retratos. El autor realizaba y procesaba las fotografías en el campo, lo que sin duda resultaba una ardua tarea, ya que las condiciones para el revelado de las placas no eran las óptimas, sin contar con el peso de los instrumentos y los productos químicos necesarios. A partir de 1898, Boggiani comienza a remitir los negativos de las fotos a la Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados. Estos negativos serán editados en 1904, luego de su muerte, por el investigador alemán Robert Lehmann Nitsche, del Museo de La Plata. La edición, titulada Colección Boggiani de Tipos Indígenas de Sudamérica Central, está reunida en un álbum de cien postales publicado por la casa Rosauer, de Buenos Aires. Las imágenes fueron seleccionadas por Lehmann Nitsche según los criterios científicos y antropológicos de la época, ordenadas de acuerdo a las tribus y grupos lingüísticos, sexo y edad, y en aquellos casos de varias imágenes de un mismo individuo, adoptando un criterio secuencial de cuerpo entero de frente, de lado, de espaldas y medio cuerpo, todas con su respectiva numeración. Lehmann Nitsche advirtió que algunas de las imágenes respetaban las medidas necesarias para una fotografía con fines antropométricos, pero en la mayoría de los casos Boggiani se regía por principios artísticos o estéticos, sin que ello fuera en desmedro de la calidad de las imágenes como documento visual y antropológico.
Boggiani logra combinar en sus registros el documento etnográfico con el valor artístico, saliéndose de las estrictas normas de la fotografía antropológica de la época.
 
La muerte de Boggiani y los hechos que la rodean son confusos. En el año 1900 la Revista del Instituto Paraguayo, de la cual era director, informa que éste se ausentará por un viaje. En efecto, Boggiani parte a una de sus incursiones en el Chaco junto con su peón, Félix Gavilán. En 1902, la comunidad italiana de Asunción organiza una expedición en su búsqueda tras varios meses sin noticias suyas. Los restos de Boggiani y su peón son hallados decapitados junto a sus pertenencias. La autoría de las muertes se atribuye a los chamacoco. 
 
El legado de Boggiani se materializa en numerosas publicaciones y en sus fotografías. Estos documentos son invalorables para la investigación etnográfica y antropológica, pero también constituyen un testimonio de su sensibilidad como artista. En uno de sus diarios Boggiani anotó, respecto a las fotografías tomadas a los caduveos: 
 
"Si todas las fotografías que he tomado salen bien, esta sola colección tendrá un valor apreciable. No valdrá solamente para conservar el tipo de una tribu histórica y etnográficamente de las más interesantes y que está en vísperas de extinguirse totalmente, sino que conservará también la memoria documentada de las extraordinarias aptitudes artísticas para el arte ornamental, que la distingue de modo especialísimo entre todas las tribus indígenas de la América del Sur, y acaso también de entre todas aquellas en igual grado de civilización del mundo entero." (Fric y Fricova 1997: 20)
 
Efectivamente, Boggiani logró perpetuar las formas de vida de estos pueblos desde una perspectiva humanista, que realzó los valores únicos de esas culturas amenazadas, trascendiendo la oposición civilización - barbarie, mostrándolos de un modo natural y desprejuiciado. 
 
Bibliografía consultada
-Guido Boggiani. Fotograf. Pavel Fric e Yvonna Fricova. Nakladatelsví Titanic, Praha. 1997. ISBN 80-85909-25-1
-Las múltiples facetas de Guido Boggiani. Mariana Giordano. En: Boggiani y el Chaco. Una aventura del Siglo XIX. Fotografías de la Colección Fric. Buenos Aires, Museo Fernández Blanco. 2002.p:31-47.
 
Referencias
1-Guido Boggiani. "I Caduvei (Mbya o Guaicuru) - Viaggio d´un artista nell´America Meridionale". Giuseppe Angelo Colini. Roma. 1895.
2- Guido Boggiani. "Tattuagio o pintura? Studio in torno ad una curiosa usanza. Belle populación indígena dell´Antico Peru. En: Atti del II Congreso Geográfico Italiano. Roma. 1895. 
                                                           

La fotografía antropológica en el Chaco
 
Desde sus orígenes, la fotografía ha cautivado a la ciencia occidental. En el marco de una ciencia positivista, las ciencias humanas se veían impelidas a emplear técnicas que les permitieran alcanzar fidelidad y objetividad en el registro. La cámara fotográfica, su "ojo mecánico", se constituyó en un aliado desde épocas tempranas, una herramienta para sistematizar el registro visual, capaz de brindar una evidencia realista a los enunciados. A partir de 1880 su uso comienza a extenderse, e incluso aparecen publicaciones con normas sobre el uso antropológico de la cámara fotográfica. La fotografía antropológica se definía entonces no como una mera ilustración o testimonio visual de otras culturas, sino como una herramienta de análisis que permitía realizar estudios antropométricos y clasificar las culturas de acuerdo a criterios raciales y étnicos. Esta antropología, cientificista y evolucionista, se hallaba atraída por lo exótico, por las culturas "primitivas" y salvajes, percibidas como testimonios vivientes de la evolución humana y cultural. Era una antropología de viajeros y exploradores, que a su retorno traían con ellos imágenes de seres distantes que alimentaban la curiosidad de las grandes urbes. 
 
El Gran Chaco captó desde muy temprano la atención de esos exploradores, viajeros y buscadores de lo exótico. La región, que abarca parte de los territorios de Argentina, Paraguay, Brasil y Bolivia, ha sido un territorio ancestralmente poblado por diversas etnias y desde tiempos históricos fue objeto de numerosas exploraciones, intentos de colonización y conflictos. Sus paisajes naturales y la gran diversidad étnica que la caracterizan, la transformaron en un escenario ideal para los investigadores.
El pionero en la fotografía etnográfica del Chaco fue Guido Boggiani, quien captó con su cámara un amplio repertorio de tribus y etnias de la región chaqueña paraguaya y el Matto Grosso. Sus imágenes, publicadas post mortem en un álbum de postales siguiendo los criterios antropológicos de presentación dictados por su editor, el Dr. Lehmann Nitsche, estaban dirigidas específicamente a los "hombres de ciencia", según versa en la presentación de las mismas. Pocos años más tarde, el explorador y botánico checoslovaco Albert Fric sigue los pasos de Boggiani,  internándose en el territorio chaqueño con una cámara fotográfica. Ambos, convertidos en fotógrafos y etnógrafos, conforman un primer momento de la fotografía en el Chaco, en el que las imágenes se componían para mostrar o resaltar los elementos de interés del investigador.
A principios del siglo XX grandes centros de investigación regionales realizaron investigaciones en el Chaco, que continúa siendo un punto de atracción para investigadores europeos. No todos emplearon por igual la cámara fotográfica como herramienta de trabajo, pero para entonces el papel de la fotografía como forma de registrar "lo visto" era indiscutido. En este período se destacan los estudios de Lehmann Nitsche sobre los indígenas del chaco argentino.
El también alemán Max Schmidt realiza investigaciones de campo en el Chaco paraguayo y el material fotográfico obtenido, junto a las imágenes del investigador paraguayo Andrés Barbero y las del fotógrafo Otto Moessgen, forman el archivo fotográfico del Museo Etnográfico de Asunción. Las imágenes se conforman como observaciones de campo, muestran esferas de la vida de los grupos en su entorno, a mitad de camino entre la foto instantánea y la composición o montaje de la imagen.
El Gran Chaco también recibió a investigadores como Enrique Palavencino y Henri Metraux. Pero la fotografía no fue cosa exclusiva de científicos, ya que fotógrafos como Hans Mann y Grete Stern recorrieron parte del Chaco registrando con su cámara esas culturas, dejando como legado testimonios de una gran fuerza documental.
Paulatinamente, la fotografía antropológica cambia su foco: de los criterios estrictos de la antropometría y las escenas montadas, pasa a ser una fotografía más cercana a la mirada del investigador y más respetuosa del otro, captado ahora de forma más espontánea.
 
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA                                                                                     
Mariana Giordano. De Boggiani a Métraux. Ciencia antropológica y fotografía en el Gran Chaco. En Revista Chilena de Antropología Visual. Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Nº 3, 2003. Santiago. En: http://www.antropologiavisual.cl/Mariana_Giordano_imprimir.htm
 
Fotografías de Guido Boggiani. 
Colección Boggiani de Tipos Indígenas de la América Central publicada por el Dr. Lehmann Nitsche, editadas por Casa Rosauer, Buenos Aires. 1904-1909.

 

 

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