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EL EDIFICIO del Museo de Arte Precolombino e Indígena está ubicado en la Ciudad Vieja de Montevideo, zona en proceso de recuperación que ofrece un singular circuito cultural. Las obras de reciclaje realizadas en edificios como el Teatro Solís, el Hotel Colón, la Casa Mojana que aloja al Centro Cultural de España, y el recientemente recuperado edificio Jaureguiberry, la peatonalización de las calle Sarandí y Pérez Castellano y el conjunto de mejoras realizadas en toda el área, han contribuido a revitalizarla.

La sede del MAPI fue construida a fines del siglo XIX por el Dr. Emilio Reus.

 

El inmueble, concebido originalmente como establecimiento médico hidrotermal, y que alojara años después al Ministerio de Defensa, comenzó a ser reciclado con el apoyo del gobierno de Islas Canarias, luego de permanecer cerrado durante un largo período.

Por su valor patrimonial, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1986, ya que constituye un testimonio invalorable de la arquitectura ecléctica y de la tecnología constructiva propia de su época.



LA ÉPOCA DE REUS

En 1887, año de esplendor financiero, se funda el Banco Nacional.

Como Gerente General se desempeña el catalán Don Emilio Reus, recién llegado al país desde Argentina. Empresario, abogado, filósofo, especulador financiero, había conocido la riqueza y la pobreza tanto en Barcelona como en Buenos Aires.

En paralelo con su actividad bancaria, Reus funda la Compañía Nacional de Crédito y Obras. Mediante esta empresa y en pleno auge constructivo y de especulación inmobiliaria, Reus impulsa obras como Reus del Sur, Reus del Norte, el Establecimiento de Baños, el Hotel Nacional y específicamente este edificio destinado a ESTABLECIMIENTO MÉDICO HIDRO TERMO TERAPICO.

El Dr. Emilio Reus fallece en Montevideo en el año 1891,

a los 33 años de edad, nuevamente empobrecido, esta vez por la crisis del 90.

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MONTEVIDEO A FINES DEL SIGLO XIX
Hacia fines de la década del 80, capitales financieros de origen europeo se instalan en el Uruguay.

En los últimos años de la década se fundan 27 bancos y más de 100 sociedades financieras. Alentados por las rentabilidades inmobiliarias, los metros cuadrados construidos en Montevideo en pocos lustros

se multiplicaron por tres. Junto con ello se desarrollaron los servicios de aguas corrientes, recolección de residuos, barrido de calles y saneamiento. La red vial se consolidaba, nacía el transporte público y fundamentalmente una clase económicamente solvente importaba e imponía pautas culturales y de prestigio social.

 

Nuevas formas arquitectónicas, el desarrollo del teatro, los deportes, los paseos, el veraneo y un sentido exclusivista de las clases altas, provocaron necesidades sociales que se expresan en esta aventura del Establecimiento Médico Hidro-Termal, inconclusa debido, entre otras causas, a la crisis de 1890.

 

Este es uno de los ejemplos arquitectónicos más significativos de ese período. Al igual que la mayoría de los edificios de la época, fue proyectado por técnicos extranjeros: los arquitectos-ingenieros alemanes Parcus y Siegerit.

 

Esta sociedad, de corta estadía en nuestro medio, también fue responsable del proyecto del Palacio Jackson ubicado en la Plaza Cagancha, hoy demolido; el Asilo Maternal No 3., sito en la calle Piedras entre Treinta y Tres y Misiones, y posiblemente participó en la resolución de la manzana del  ex Hotel Nacional, actualmente en proceso de reciclaje.

 

El proyecto del edificio contaba, como elemento principal, con una gran piscina de aguas calientes ubicada en el centro de la que luego fuera la Sala de Actos del Ministerio de Defensa y actualmente es la gran sala de exposiciones temporarias del MAPI. La planta física, con más de 4.000 m2, permitía desarrollar múltiples actividades complementarias que se ubicaban en locales destinados a Biblioteca, Salón de Fumar, Restorán, etc.

Debido a la crisis del 90 nunca llegó a funcionar como establecimiento médico, y su arquitectura se fue adaptando a las necesidades de nuevos propietarios.

La construcción, aún sin terminar, fue propiedad del Banco Italiano; luego pasó al Estado y albergó sucesivamente al Ministerio de Fomento, al Ministerio de Guerra y Marina y al Ministerio de Defensa Nacional, hasta que pasó a ser propiedad de la Intendencia Municipal. Durante el año 2003 y parte del 2004, el edificio fue restaurado por sectores en convenio con el Gobierno de Islas Canarias.


Plano original del Establecimiento Médico e Hidro-Termo-Terápico
de Emilio Reus

En el año 1986 fue declarado Monumento Histórico Nacional debido a sus valores arquitectónicos y de implantación urbana.

La construcción se inscribe en el estilo que los especialistas llaman "eclecticismo historicista", en este caso con una fuerte influencia italiana.

 

Los valores y singularidades de la edificación son muchos, destacándose el diseño de la fachada principal, la calidad de la composición arquitectónica y  la riqueza de detalles y ornamentos.

En su interior, la majestuosa escalinata de acceso y distribución se ubica en el espacio central coronado por una claraboya de dimensiones y formas inusuales.

 

Por último, la gran sala emplazada en la ubicación de la proyectada piscina fue decorada como sala de ceremonias en la primera mitad del siglo XX.

Se destaca por sus proporciones la estructura metálica con pilares de hierro fundido, con capiteles ornamentados, la relación con el foyer y la calidad de la madera que cubre parcialmente sus paramentos.


La claraboya, antes y después de la restauración

Recuperación del Ex-Ministerio de Defensa Nacional por convenio entre la Intendencia Municipal de Montevideo y el Gobierno de Las Canarias.

 

CONSTRUCCION: Empresa Stiler S. A.

Representantes Técnicos: Arq. Isabel Miller,  Arq. Agustina Mercader, Capataz  de Obra: Sr. Cono Aguiar.

 

Los objetivos de la primera etapa de la intervención consistieron en recuperar el edificio en sus aspectos esenciales, asegurando su estabilidad y estanqueidad.

Se reestructuraron las unidades espaciales más significativas, eliminándose aquellos elementos agregados que afectaban negativamente la calidad arquitectónica original. Se realizó la reconstrucción de la totalidad de las azoteas, cubiertas y lucernarios, incluyendo la restauración de la claraboya central como elemento patrimonial significativo. Se procedió, a través de cateos, a la verificación de las condiciones que presentaba la estructura metálica original, reforzándose con perfilería adicional las zonas comprometidas.

 

Se reconstruyeron en su totalidad los paramentos exteriores empleando morteros hidrófugos, y en particular se procedió a la restauración de la fachada principal, empleando revoques similares en textura y color a los originales. Previamente se procedió a la limpieza de la superficie por hidrolavado, para eliminar las sucesivas capas de pintura aplicadas.

Se repararon y repusieron las molduras y elementos decorativos deteriorados o faltantes, necesarios para recuperar la imagen original de la fachada.

Finalmente  se aplicó un tratamiento con silicona de base acuosa como protección frente a los agentes climáticos y a la polución ambiental.


 
 

La restauración del atrio central implicó un profundo trabajo de recuperación (revoques de base, superficies de yeso, molduras y elementos decorativos, carpintería de madera y herrajes de bronce), así como la reconstrucción de los cielorrasos de yeso del zaguán, circulaciones perimetrales y caja de escalera (estructura de soporte en madera, superficies de yeso y molduras).

En la sala de actos se recuperó la espacialidad original, eliminándose el piso escalonado de madera y el plafond de hierro y vidrio que cubría la zona central y ocultaba aberturas, molduras y la estructura metálica de la cubierta con su particular decoración. Se reconstruyó el estrado completándose el pavimento en las áreas faltantes con un piso flotante de madera. Paralelamente se realizaron las instalaciones básicas para prever el adecuado acondicionamiento sanitario, lumínico, eléctrico y térmico del edificio.


 
Esta primera etapa de intervención, realizada de enero de 2003 a marzo de 2004, permitió recuperar para nuevos usos un edificio de gran valor testimonial, afectado hasta ese momento por un alto grado de mal uso y deterioro.

Anunciamos la próxima recuperación de la gran sala lateral en Planta Baja, a incorporar como espacio para exposiciones, en un esfuerzo conjunto de la Intendencia Municipal de Montevideo y la Fundación MAPI.

Por su valor patrimonial, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1986, ya que constituye un testimonio invalorable de la arquitectura ecléctica y de la tecnología constructiva propia de su época.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El atrio central antes de la reconstrucción

 

 

 

 

 

 



Éste es uno de los ejemplos arquitectónicos más significativos de ese período. Al igual que la mayoría de los edificios de la época, fue proyectado por técnicos extranjeros: los arquitectos-ingenieros alemanes Parcus y Siegerit.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pautas de
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