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REUS EN MONTEVIDEO

 

Hacia fines del siglo XIX Europa se presentaba como centro de la economía y la política, extendiendo su predominio e influencia en todo el mundo. Los países periféricos, como Uruguay, debían adoptar sus pautas productivas para lograr incorporarse a la gran maquinaria económica que los colocaba en  el lugar de proveedores de materias primas y alimentos y a su vez en  compradores de productos manufacturados.

Esto supuso en nuestro país el abandono de “la barbarie gauchesca” para dar paso a la “modernización”. La estructura económica, política y cultural, así como el aparato estatal en su totalidad, iniciaron un proceso de adecuación y conciliación con todo aquello que provenía del viejo continente.

Con la adopción del ganado ovino y el alambrado a nivel productivo, la sustitución de los caudillos y los partidos políticos en el marco de la instauración del militarismo en la dirección y manejo del Estado (Lorenzo Latorre y Máximo Santos) y la influencia ideológica del positivismo (las reformas educativas de José Pedro Varela y Alfredo Vázquez Acevedo en este período), además del bagaje cultural, modas, ideas y hábitos que provenían de Europa, el Uruguay ingresó en el juego, más allá de los costos y consecuencias políticas, culturales y sociales.

Este proceso de adecuación culmina con el llamado “civilismo”, a través del gobierno de Máximo Tajes (1886-1890), militar a cargo de la transición que desembocará en la presidencia de un civil, Julio Herrera y Obes, en 1890.

Estos cambios políticos y económicos generaron las condiciones para que el alto comercio, la industria y los audaces negociantes encontraran un campo fértil para invertir y crecer. Era de esperar, entonces, que Uruguay, y fundamentalmente Montevideo, se “europeizara” en gran medida a nivel cultural y artístico. Los sectores más altos de la sociedad comenzaron a adoptar los estilos de vida europeos. Se importaba vestimenta, vasijas, alimentos, bebidas, materiales de construcción. Por ejemplo, el puente del Prado fue importado en su totalidad de Europa. Hasta los mismos arquitectos e ingenieros fueron traídos al Río de la Plata desde el viejo continente.

En ese contexto de crecimiento económico y financiero, de transición política y absorción cultural y artística, llegará a nuestra capital el Doctor Don Emilio Reus y Bahamonde. Nacido el 8 de noviembre de 1858 en Madrid1, su historia en el Río de la Plata se inicia con la desaparición física de su padre, pues tras la muerte de José Reus García sus tres hijos recibieron una inmensa fortuna. Emilio Reus la invirtió sin dudar en la Bolsa de Valores.

Humanista versado, autor de tres libros de filosofía y sociología, tenía estrenadas dos piezas teatrales y había traducido a Spinoza, con un extenso prólogo.

Abogado de gran renombre, doctor en filosofía y letras desde los 21 años, realizó un gran número de trabajos en Derecho, además de ser director de la revista Legislación y Jurisprudencia que había fundado su padre.

“En 1876, compuso su primera obra, Filosofía de la creación, complementada luego en La Teología, donde hacía un estudio crítico de la ciencia y la filosofía moderna. Tradujo el Tratado Teológico de Spinoza, precedido de un extenso prólogo. Leyó en el Ateneo de Madrid un ensayo Sobre la Oratoria, y otro sobre la Teoría Orgánica del Estado. Redactó un trabajo sobre La Ley de enjuiciamiento civil (1883) y un comentario sobre el Código de Comercio Español. Fundó una biblioteca jurídica de autores españoles, en la que

colaboraron Hinojosa, Macanaz, Azcárate, etc., dirigiendo al mismo tiempo una revista de legislación. Y todavía tuvo tiempo para intentar con cierto éxito el teatro, (Como vuelve el pasado y Morir dudando) influidas por el estilo de Echegaray”.2

Al margen de su dedicación a la empresa editorial familiar, a los 23 años fue diputado a Cortes por la población de Écija (Sevilla)3, militando en el partido de Cristino Martos4. Fue uno de los siete diputados que el Partido Democrático logró llevar a Cortes, lo que era una proeza. Excelente orador, Reus tenía mucho éxito tanto en las campañas electorales como en las conferencias pronunciadas en el Ateneo de Madrid y en la Real Academia de Jurisprudencia, dos foros de gran repercusión política.  Ostentó, asimismo, cargos relevantes en ambas instituciones5. Su ruina en la Bolsa de Madrid durante los días negros para los negocios que siguieron a la muerte del Rey Alfonso XII truncó una carrera que parecía llevarlo con certeza a algún ministerio, y decidió emigrar a Buenos Aires.

Con 27 años de edad, Reus desembarca en la capital Argentina en 1885. Allí, después de haber sido corrector en el periódico "La Patria Argentina" pasará a ocuparse de la crónica y en el juego bursátil6, luego de rehusarse  –según sus propias palabras– a ocupar excelentes puestos bancarios ofrecidos por el gobierno argentino y la banca privada7. En poco tiempo llegará a ganar medio millón de pesos de oro, los que perderá rápidamente, dejando satisfechos antes a todos sus acreedores. Desde ese momento viene a unirse a su reputación de hombre de negocios, la de hombre de bien. Esta era la oportunidad de volver a partir y dejar atrás una Buenos Aires “saturada” para la inversión y los emprendimientos económicos, que además lo había dejado en banca rota.

Cuando, durante el gobierno de Máximo Tajes, en Uruguay se llamó a concurso para la organización del primer Banco de Estado que se gestaba, Reus organizó y estructuró un proyecto “gracias a su inteligencia clarísima y a su incansable actividad”8, y para respaldarlo supo reunir a un grupo de capitalistas importantes en el Río de la Plata.

Restaba la batalla en Montevideo para definir quiénes se quedaban con el Banco del Estado, pero como bien expresa Fernández Saldaña, “El solo nombre de Reus había realizado el milagro, porque el testimonio de los contemporáneos coincide en cuanto a reconocer al Doctor Reus un poder de seducción y una facultad atractiva quintaesenciadas”9.

De esta manera comienza, en el año 1887, el derrotero de Reus en nuestra capital, el que culmina el 7 de marzo de 1891 con su muerte, en absoluta soledad. Durante esos años, Reus será un personaje hiperactivo a todo nivel, lo que lo llevará a enfrentarse una y otra vez con diversos quebrantos de salud que sin embargo jamás lo dejarán fuera de la escena política, financiera y cultural de Montevideo. También nos encontramos con un individuo interesado por el progreso nacional e individual y, simultáneamente, de gran refinamiento, y apasionado por el carnaval.

 

La primera actividad de Reus en Montevideo será como Gerente del Banco Nacional, entre agosto de 1887 y julio de 1888. El emprendimiento supuso para el país un gran desafío, pues se ponían en manos de un sindicato de capitalistas extranjeros los destinos del que era el primer Banco del Estado. Por tal motivo, el clima alrededor de este hecho era, por un lado, de temor (por parte del sector político opositor al grupo de empresarios argentinos), pero fundamentalmente, de mucha expectativa y fe en su futuro.10 En este último grupo se encontraba un sector sumamente influyente en lo que fue la segunda mitad del siglo XIX en nuestro país: el alto comercio.

Aquellos que años atrás se dirigían a la casa del Coronel Latorre en busca de orden y paz, en agosto de 1887 se encontraban mancomunados en la organización de un gran banquete y elaboración de un presente para recibir a un nuevo “Mesías”: Emilio Reus.

 

“El banquete que el comercio dará al sindicato del Banco Nacional y a su Gerente -Director don Emilio Reus, tendrá lugar en San Felipe por resolución de la Comisión organizadora. Se ha mandado a buscar a Buenos Aires un servicio completo, pues aquí no existe uno que pueda servir 400 cubiertos. La Confitería Oriental es la encargada de servir el lunch, el día de la inauguración del Banco Nacional”.11

 

Este banquete se llevaría a cabo en el Teatro San Felipe, demostró la importancia del hecho, dada la cantidad de comensales y las personalidades a quienes estaba destinado: el Gobierno, los inversores y el responsable, Emilio Reus.

 

“S. E. el señor Presidente de la República Teniente General

Don Máximo Tajes, asistirá al banquete, que se le va a dar

al Sindicato del Banco Nacional y al Doctor Reus”

La Crónica, agosto 20 de 1887.

 

“Ya están terminados los adornos del Teatro San Felipe para el banquete con que el Alto Comercio obsequia al Sindicato del Banco Nacional. El texto de las invitaciones repartidas es el siguiente: ‘La Comisión organizadora del banquete ofrecido al Superior Gobierno de la República, al Sindicato del Banco Nacional y a su representante el Doctor Reus, tiene el honor de invitar a Vd. a dicho acto que tendrá lugar el día 28 del corriente a las seis y media p.m. en el teatro San Felipe. Montevideo, agosto 26 de 1887. A. Christophersen, presidente, Juan Bautista Arrivillaga, secretario’. La Comisión Directiva que ha corrido con todo lo relativo a esa fiesta está compuesta de los señores que firman la invitación y Don José P. Farini como tesorero. Los vocales (son) los señores J. R. Theobal,

Thomas Howard, J. Díaz Falcon, Pablo Deluchi, N. Peyramale y Antonio Garabelli.

Además se ha nombrado una comisión de recepción en que figuran los señores Alfredo Nebel, Antonio María Márquez (hijo), Edme Vaillant, Carlos Farini, José Saavedra, Alejandro Christophersen (hijo), P. De Malherbe, Luis Mendeville”.12

Como no podía ser de otra manera, el alto comercio no descuidó en ningún momento el aspecto netamente gastronómico. Tanto calidad como cantidad y presentación fueron fiel reflejo del interés de los organizadores por agasajar adecuadamente a sus invitados.

El agasajo fue acompañado con una placa13 recordatoria destinada al Representante, Reus, celebrando la apertura del Banco Nacional. En la misma, de oro puro, se podía leer, según la prensa de la época, la siguiente

inscripción:

 

 “A LA FELIZ INICIATIVA DEL DOCTOR DON EMILIO REUS, A SU

INTELIGENCIA Y PERSEVERANCIA, SE DEBE EL ESTABLECIMIENTO DEL BANCO NACIONAL, FACTOR PRINCIPAL EN LA TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA Y FINANCIERA QUE SE OPERA EN EL PAÍS, Y SE COMPLACE EN SIGNIFICÁRSELO EL COMERCIO DE MONTEVIDEO EN ESTA MODESTA PLACA – 25 DE AGOSTO 1887”.14

 

Estos sucesos habilitan la formulación de algunas interrogantes en torno a Reus: por un lado, si su figura creció y logró preponderancia dentro de nuestro Montevideo por sí sola, o si fue gracias a un grupo como el alto comercio que, enceguecido por la metamorfosis que vivía el país, vio en Emilio Reus al “Mesías” encargado de encabezar y llevar adelante tal transformación   económica y financiera. Al mismo tiempo, con un enfoque directamente vinculado a lo que se analiza más adelante con relación al “plan urbanístico de Reus para la Ciudad Vieja”, tiene lugar la pregunta acerca de si sería esa, la clase alta, a la que estaría destinado el Establecimiento Médico Hidro-Termo-Terápico que se construyó en la calle 25 de mayo al 279.

 “En la noche del sábado nuestro amigo el Doctor don Emilio Reus, Gerente del Banco Nacional, obsequió a sus relaciones con una fiesta en su quinta del camino de Artigas, antigua quinta de Santos. En esa fiesta se encontraban presentes entre muchas otras personas el Doctor don Pedro Bustamante, don Mateo Victorica y señora, don Marcelino Díaz y García y señora, don Domingo Lamas y señora. La fiesta inició con un pequeño concierto a las 12 de la noche, en la que tomaron parte los señores García, Palou y Guillot, ejecutando diversos trozos en la guitarra. García saludó al año nuevo con una

diana preciosa, la que arrancó aplausos entusiastas. En un bosque iluminado con farolillos chinescos se sirvió un chocolate a la media noche. El espectáculo que ofrecía en aquellos momentos esa parte de la quinta era precioso. Mientras se saboreaba el chocolate y se mantenían diálogos animadísimos, no faltaba quién reparase que el servicio era de porcelana de Séveres, lo que hizo que muchos observaran con gran cuidado por temor á

una rotura. La fiesta en que hubo muchos otros detalles que olvidamos, duró hasta las cuatro y media de la mañana, en que los concurrentes abandonaron con el año nuevo la hermosa quinta á que habían entrado el año anterior, para volver a la ciudad”15

Bustamante era el Presidente del Banco Reus y Compañía, conocido oficialmente en la época como Banco Nacional. “Quien bien te quiere te hará llorar... y ministro que te quiera mejor, te hará presidente del Banco Reus y Compañía”.18

Marcelino Díaz y García19, escribano público de profesión, era el Gerente de la

empresa de Luz Eléctrica “La Uruguaya”, siendo nombrado Escribano del Banco Nacional en octubre de 1887. Su poder e influencia a nivel político y empresarial era enorme, por lo que no escapó a la atención de un Reus presto en contar con él entre su grupo de amistades. Veamos a continuación sus movimientos a nivel político entre los meses de agosto y octubre de 1887, y comprenderemos por qué es nombrado Escribano del Banco Nacional en octubre y dos meses más tarde se lo encuentra en la ex casa quinta de Santos celebrando fin de año con su compatriota y amigo Emilio.

“La Crónica” Agosto 12 de 1887, Año I, Nro. 8.

“Ayer de mañana hizo una visita al señor presidente de la República, el Gerente de la empresa de luz eléctrica “La Uruguaya”, señor don Marcelino Díaz y Gracia”

“La Crónica” Agosto 21 de 1887, Año I, Nro. 15.

“Ayer el Poder Ejecutivo pasó un mensaje a la Asamblea General, incluyendo en la convocatoria extraordinaria los siguientes asuntos:

- Proyecto sobre alumbrado público para las ciudades, pueblos y villas del interior

(...)

- Solicitud del sindicato del Banco Nacional proponiendo la compra de la Plaza

Zabala (...)

- Solicitud de don Marcelino Díaz y Gracía sobre exoneraciones de impuestos a la

empresa de luz eléctrica (...)”

“La Crónica” Setiembre 23 de 1887, Año I, Nro. 41.

“El Gobierno a dispuesto sean vendidos en remate público dos aparatos de luz eléctrica con que cuenta la Escuela de Artes y Oficios y que propuso comprar particularmente el señor Marcelino Díaz y Garcia”

“El Gobierno pasó ayer el cúmplase a la ley sancionada por las Cámaras, exonerando a la empresa de luz eléctrica ‘La Uruguaya’ de toda contribución e impuesto por el término de cinco años, sobre su capital invertido y el edificio de la usina”

“La Crónica” Setiembre 28 de 1887, Año I, Nro. 45.

“La empresa de alumbrado a luz eléctrica establecida en esta ciudad, y que actualmente está dando el alumbrado particular a nuestros principales establecimientos de comercio, ha adquirido en compra la concesión que don Marcelino Díaz y Gracia obtuvo de Gobierno un privilegio por 15 años, para servir el alumbrado público por el mismo sistema. Con la realización de este importante contrato, dentro de pocos meses nuestra ciudad será la primera de Sud América que estará alumbrada con luz eléctrica por el sistema de incandescencia. Al felicitarnos por tan importante como reclamada mejora, felicitamos al pueblo por la ventaja positiva que alcanzará con el nuevo alumbrado”.

 “La Crónica” Octubre 13 de 1887, Año I, Nro. 58.

“El directorio del Banco Nacional ha nombrado a los doctores don José María Muñoz y don Lindoro Forteza abogados consultivos en lo referente a la sección hipotecaria. El escribano es el señor Mercelino Díaz y Gracia y el adjunto don Carlos Barrios”.

Reus al parecer lo necesitaba, máxime cuando su intención de obtener la Plaza Zabala20 para construir allí las oficinas del Banco Nacional muere en las Cámaras, mientras los pedidos de privilegios y exoneraciones de Marcelino eran atendidos y concedidos por el Gobierno de Tajes. Por otros “carriles económicos” corría la su relación con Mateo Victorica. Integrante de la Sociedad Elaboradora de Productos Pecuarios21 y conocedor de los temas agropecuarios, su amistad permitía a Reus obtener la información necesaria para emprender negocios en dicha área. Sabido es de su incursión por las actividades ganaderas en el norte del país, como expresa claramente Carlos Visca:

“Búsqueda de oro en Minas, establecimiento para el mejoramiento ganadero en Paysandú, proyectos de fábricas, puerto de Montevideo, construcción del barrio que leva su nombre, son algunos de los muchos proyectos que ejemplifican su ímpetu de hombre de empresa”.22

El establecimiento en Paysandú tenía como uno de sus objetivos principales el transportar ganado en pie y otros productos al puerto de Buenos Aires, para posteriormente comercializarlo al extranjero23. “Están en viaje unos buques construidos expresamente en Europa para transportar ganado en pie de Paysandú a Buenos Aires. El embarque se efectuará en el campo del Doctor Reus, recientemente comprado al señor Walton”. 24

Si bien Victorica no aparece mencionado en ninguna documentación que lo relacione estrechamente con Emilio, el hecho de ser conocedor de las actividades agropecuarias y de ser uno de sus invitados especiales en su quinta, nos lleva a suponer que para Reus don Mateo era una amistad necesaria para su incursión en negocios del estilo.

A nivel de vínculos sociales, Reus se relaciona con aquellas personalidades de las cuales puede obtener algo a cambio. Pero, a su vez, eran constantes las invitaciones por parte de los empleados del Banco Nacional a sus salidas de campo:

 “Los empleados del Banco Nacional efectuaron el jueves pasado el gran paseo proyectado. A él asistió el Doctor don Emilio Reus, el Gerente de la sección comercial del mismo establecimiento y varias otras personas invitadas al efecto. A las cinco de la mañana del día mencionado partieron de Montevideo en tren expreso toda la comitiva, que la formaban cincuenta personas y á las seis y media llegaban a la barra Santa Lucía. Allí la esperaba el vaporcito

Ester y otra embarcación, que el señor Gorlero, con una generosidad digna de encomio, puso a disposición de los paseantes. Estos embarcándose a la siete con rumbo a la fábrica de Trinidad, pero al llegar frente a lo de Victora el cielo amenazó tormenta, por cuya razón se vieron en la necesidad de desembarcar en aquel paraje. Allí se pasó la mayor parte del día alegremente, pues el sitio era pintoresco y a propósito para la fiesta. A las siete y media de la tarde, estaba de regreso todo aquel pequeño regimiento, que traía gratos recuerdos de su primera fiesta” 25 “Los empleados del Banco Nacional saldrán el

jueves a primera hora con destino a la Villa de Pando, donde pasarán el día de recreo, organizándose al respecto un asado con cuero con sus respectivas dotaciones. Ha sido invitado para esta fiesta el director-gerente de esa casa bancaria. Deseamos que se diviertan” 26

Es seguro que el pasado de Reus como político en España, le permitió contar con la experiencia suficiente para adecuar su conducta social a las exigencias múltiples de su figura pública.

 

Fuentes:

- “El Negro Timoteo”, Agosto 21 de 1887, Año XI, Número 25; Julio 24 de 1887, año XI, Número 21.

- “La Crónica” Abril 18 de 1888, Año II, Nro. 210; Agosto 23 de 1887, Año I; Agosto 26 de 1887, Año I, Nro. 20; Agosto 4 de 1887, Año I, Nro; Diciembre 10 de 1887, Año I, Nro. 106; Enero 26 de 1888, Año II; Enero 3 de 1888, Año II, Nro. 126; Mayo 8 de 1888, Año II, Nro. 228; Noviembre 12 de 1887, Año I, Nro. 83; setiembre 9 de 1887, Año I, Nro. 30; agosto 20 de 1887, Año I, Nro. 14; agosto 23 de 1887, Año I, Nro. 16.

- “La Razón”, enero 5 de 1888.

- Estatutos de la Sociedad Elaboradora de Productos Pecuarios, Folleto Nro.85, en Archivo General de la Nación.

- Testamento de José Reus García, en Archivo de Protocolos Notariales, Real Academia de Jurisprudencia de Madrid.

 

Bibliografía:

- Enciclopedia Espasa, edición de 1942.

- F. SALDAÑA, J. M.; Diccionario Uruguayo de Biografías 1810-1940”, Montevideo, Editorial Amerindia, 1945.

- VISCA, C., Emilio Reus y su época. Aspectos económicos y sociales. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1963.

 

 

Notas:

1 Archivo de Protocolos Notariales, Real Academia de Jurisprudencia de Madrid. Testamento de José Reus García. Para algunos historiadores nacionales Reus nace en Alicante, el 8 de noviembre de 1858.  

2 VISCA, C., Emilio Reus y su época. Aspectos económicos y sociales. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1963. p. 27.

3 Como diputado por la población de Ècija, Emilio Reus será el empresario encargado de la construcción del canal de esa localidad de Sevilla.

4 “La Crónica”. Mayo 8 de 1888, Año II, Nro. 228

5 Enciclopedia Espasa , edición de 1942.

6 Archivo de Protocolos Notariales, Real Academia de Jurisprudencia de Madrid. Testamento de José Reus

García.

7 La Razón, enero 5 de 1888.

8 F. SALDAÑA, J. M.; Diccionario Uruguayo de Biografías 1810-1940”, Montevideo, Editorial Amerindia, 1945. p. 1067.

9 Ídem. p. 1068.

10  “La Crónica”, 4 de agosto de 1887. Año I, Nro. 1. Su nacimiento coincide con la fundación del Banco Nacional y la llegada al país del Dr. Reus.

11 “La Crónica”. Agosto 23 de 1887, Año I, Nro. 16.

12 “La Crónica”. Agosto 26 de 1887, Año I, Nro. 20.

13 “La Crónica”. Agosto 20 de 1887, Año I, Nro. 14.

14 “La Crónica”. Agosto 23 de 1887, Año I, Nro. 16.

15 “La Crónica”. Enero 3 de 1888, Año II, Nro. 126.

16 La quinta de Reus perteneció antes a Máximo Santos. Hoy alberga al Museo de la Memoria. 17 Archivo General de la Nación.

18 “El Negro Timoteo”. Julio 24 de 1887, año XI, Número 21. p. 243.

19 SALDAÑA, J. M.; Diccionario Uruguayo de Biografías 1810-1940”, Montevideo, Editorial Amerindia, 1945. pp. 415-416.

20 “La Crónica”. Setiembre 9 de 1887, Año I, Nro. 30. Noviembre 12 de 1887, Año I, Nro. 83.

21 Estatutos de la Sociedad Elaboradora de Productos Pecuarios, Folleto Nro.85. Archivo General de la Nación,

22 La Razón, mayo 1 y 6 de 1888. En VISCA, C., Emilio Reus y su época. Aspectos económicos y sociales. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1963. p. 29.

23 MOURAT, O.; La crisis comercial en la cuenca del plata 1880-1920, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1973.

24 “La Crónica”. Enero 26 de 1888, Año II, Nro. 145.

25 “La Crónica”. Diciembre 10 de 1887, Año I, Nro. 106.

26 “La Crónica”. Abril 18 de 1888, Año II, Nro. 210.

 

Investigación realizada en 2006 por el equipo del MAPI.

 

 

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